Nuestra historia

Pachamama es como los Andes llaman a la Madre Tierra. Es el nombre porque todo aquí empieza con algo que crece: cera de soya, aceites botánicos, flores secas, arcilla.
Flor Huerta vierte cada pieza a mano. Sus raíces peruanas y su vida como mamá latina son la razón de que la marca se vea así, hasta las montañas al inicio de este sitio.
Las velas de comida empezaron como una broma y se volvieron lo que más piden. El trabajo en concreto nació de querer un recipiente que valiera la pena guardar cuando se acaba la cera. Nada se produce en masa, y los lotes son pequeños a propósito, porque es la única forma de cuidar los detalles.